Negligencia la mantiene postrada

CANCÚN, MX.- Jessica Guzmán Macías, de 26 años, se accidentó el 26 de mayo pasado en la carretera Playa del Carmen-Cancún, frente al Sams, en la entrada sur de la ciudad. Tuvo 12 fracturas en diversas partes del cuerpo, y desde entonces, vive postrada en una cama de hospital.

Jessica, junto con un colega se trasladaba al hotel Iberostar de Cancún, a un congreso de Odontología, donde ella participaría como ponente, para obtener así el título de cirujano dentista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero en unos segundos su vida cambió por completo.

El auto que guiaba se estrelló contra otro vehículo, y de pronto, ella se vio con el volante incrustado en el estómago, las piernas rotas, los fémures expuestos, y desangrándose.

“Llegó la Cruz Roja y me trasladaron al Hospital General de Playa del Carmen, allí, no me hicieron nada, me tuvieron en una camilla mientras yo seguía desangrándome, no me hicieron ni siquiera un lavado quirúrgico”, dice la joven.

La aseguradora que no existe o que no quiso responder

El auto que conducía Jessica, lo había rentado en la empresa Hertz, del Aeropuerto de Cancún, por lo que cuando sucedió el accidente, llegó un abogado de nombre Enrique Badillo, de la aseguradora Qualitas, con el cual supuestamente tenia seguro Hertz, y quien le dijo que él se haría cargo del caso; que no se preocupara por nada…

El auto contra el que chocó Jessica era también de la arrendadora Hertz, de modo que el mismo abogado Badillo atendió a los clientes de ambos autos.

“El abogado me dijo que me sacarían del Hospital General, y me trasladarían a la clínica Playamed, de Playa del Carmen, allí estuve otros seis días, sin ser operada, y prácticamente sin ser atendida, hasta que un doctor venezolano de plano me dijo que allí no tenían los recursos médicos para atenderme y operarme; además de que mi situación se complicó porque mi tipo de sangre es A negativo, y no es sencillo conseguirlo”, cuenta Jessica. 

Los doctores de Playamed de Playa del Carmen le dicen que la trasladarán a la clínica de esa misma empresa, en Cancún, pero antes de dejar la clínica de Playa del Carmen, la hacen firmar un pagaré para cubrir los seis días de hospitalización y durante los cuales no le hicieron nada; porque la aseguradora no responderá por los gastos.

Fue en Playamed Cancún, seis días después del accidente, que el doctor Fernando Granados le dijo a los padres de Jessica que necesitaban operarla pues estaba en riesgo de sufrir una trombosis y morir. Para ese momento la cantidad de sangre que había perdido Jessica era considerable, pues no la habían tratado de las fracturas; no le habían hecho nada, más que mantenerla drogada; pero el dolor era tal que ya no había droga que lo mitigara.

“En Playamed Cancún me controlaron el dolor con drogas, con narcóticos a base de opioides; estuve drogada prácticamente todo el tiempo, en lugar de suministrarme medicamentos menos agresivos, y después ya nada me calmaba el dolor, gritaba y todo el hospital escuchaba porque ya no podía soportar el dolor, además de que no me operaron de las demás fracturas”, cuenta Jessica.

Antes de operarla, los padres de la joven tuvieron que garantizar el costo de la operación, 158 mil pesos, sólo por la cirugía de ambos fémures, cuando también requería varias cirugías más, pues tenía 12 fracturas.

Los padres de Jessica, viajaron del Distrito Federal a Cancún, consiguieron prestado el dinero, pues su padre es plomero y la madre no trabaja, y antes de que la operaran debieron pagar los casi 160 mil pesos, sólo por la cirugía.

Aunque la joven universitaria necesitaba ser operada del brazo, la rodilla y el tobillo, por la falta de dinero, sólo le operaron los fémures.

En el IMSS Jessica descubre su verdadera situación… 12 fracturas y una cirugía que la dejó sin caminar

Debido a que el supuesto seguro Qualitas, de la arrendadora Hertz, no se hizo responsable del accidente, y al no tener más dinero, Jessica es sacada de Playamed Cancún, y le dicen que la regresarán al Hospital General de Playa del Carmen, sin embargo, sus padres se oponen, y a través de la UNAM la estudiante consigue el ingreso al IMSS.

El 8 de junio fue ingresada a la clínica del IMSS, de la avenida Tulum, donde, el médico que se hace cargo de la joven, el Doctor Ambriz, empieza una serie de operaciones para intentar recomponerle las piernas, y para arreglar las múltiples fracturas,

“El doctor Ambriz me dice que me volverán a meter al quirófano para tratar de acomodar los fémures, allí nota que en la cirugía de Playamed Cancún me dejaron la pierna izquierda cinco centímetros más corta que la derecha; entonces me dicen que tengo que volver a entrar al quirófano, para acomodar nuevamente el hueso, pero al estar llevando a cabo la operación, se dan cuenta que ambos fémures están infectados, y por lo avanzado del daño y el peligro de que la infección se extendiera, se deben cortar los pedazos de hueso, entonces, me quitan los clavos intramedulares que me pusieron en Playamed a lo largo de todo el fémur, y cortan los pedazos de hueso infectados, en los cuales encuentran la bacteria e-coli, una bacteria que está en el excremento, y la cual contraje en Playamed”.

Al retirarle a Jessica los clavos intramedulares, le colocan fijadores externos, una especie de tornillos que mantienen unidos los huesos, sin embargo, al quitarle un pedazo de los fémures, una parte de las piernas no tiene hueso, es decir, los fémures de ambas piernas están separados, y los huesos se sostienen con los fijadores.

En esas condiciones, Jessica jamás podrá volver a caminar, requiere una operación altamente especializada, que el IMSS en Cancún no puede realizar, pues aunque cuenta con los médicos capacitados, no existe garantía de que se tengan los suministros de materiales y las condiciones para llevar a cabo la operación y la  rehabilitación. Además de que los padres de Jessica ya gastaron todo lo que podían gastar; su padre actualmente trabaja en Cancún como plomero, para poder ir sorteando los gastos diarios.

El IMSS regatea su traslado a un hospital de especialidades del Distrito Federal

El próximo ocho de octubre, si el IMSS de Cancún no autoriza el traslado de Jessica a la Ciudad de México, cumplirá 4 meses en esta clínica, donde ha pasado todo, desde un cuadro profundo de depresión, hasta la desesperación extrema y el sentimiento de abandono que la han llevado a ser atendida en el área de psiquiatría: “me he querido morir, el dolor ha sido demasiado, y parece como si no fuera a terminar, aún no sé si podré volver a caminar”, comenta Jessica.

La joven ya ha sido admitida en el hospital Magdalena de las Salinas, del Distrito Federal, especializado en traumatología, y donde la pueden operar: “necesito una operación que se llama transporte óseo, y que no hacen en cualquier hospital, consiste en lograr que se regenere el hueso”, explica optimista Jessica.

El problema ahora es que el IMSS no se quiere hacer cargo del traslado.

El 11 de septiembre Jessica iba a ser enviada al Distrito Federal a través de Aeroméxico, el IMSS le compró dos asientos de clase turista en la fila 17, como si se tratara de unas vacaciones que concluyen… Pero Jessica tiene un armatoste de clavos en las piernas, tornillos que además, al estar externos, pueden salirse, y por supuesto, no puede doblar las piernas.

Ante las condiciones evidentes de Jessica, el doctor de Aeroméxico, impidió el abordaje, y le dijo que por la situación que presenta sólo puede viajar en camilla, para lo que requiere de nueve boletos, alrededor de 40 mil pesos; pero el Seguro Social insiste en que sólo está dispuesto a pagar dos boletos.

La insensibilidad ha llegado al extremo de que la subdirectora del IMSS, Salma Soraya Saleh Larrañaga, quien por cierto es ortopedista, le ha dicho a los padres de Jessica que les pueden dar 10 mil pesos para que se la lleven en una camioneta, que ellos deben conseguir, y que hagan el viaje, de más de 20 horas, por tierra, en las delicadas condiciones en las que se encuentra Jessica.

Daniel Vidal González Gómez, visitador adjunto de Derechos Humanos, fue hace unas semanas a ver a la joven universitaria a la clínica del IMSS, le prometió volver para tratar su caso, pero hasta hoy, no ha regresado.

Desde hace unos días, Jessica inició una colecta entre sus amistades para tratar de pagar por sus propios medios el traslado al Distrito Federal, pero aún está lejos de alcanzar los recursos que necesita para regresar a su ciudad y ser atendida en el hospital Magdalena de las Salinas, donde está su esperanza de poder volver a caminar.

En la siguiente cuenta se pueden hacer depósitos para ayudar a Jessica: banco Santander, 2000 4708 447 a nombre de Jessica Guzmán Macías.

Acerca Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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