Prevención y tratamiento de la disección aórtica, un reto clínico urgente

El manejo incluye control estricto de la presión arterial, cirugía reconstructiva y terapias endovasculares para limitar la propagación del desgarro.

Por: Redacción

LaSalud.mx / Hematologia.mx .- La disección aórtica, también denominada aneurisma disecante de aorta, constituye una emergencia médica poco frecuente pero de extrema gravedad. Se produce por el desgarro de la capa interna de la pared de la arteria aorta, lo que permite que la sangre penetre en la lesión y provoque la separación de las capas interna y media de la pared arterial. Esta separación origina un canal falso en la arteria, que puede propagarse a lo largo de toda la aorta, comprometiendo vasos secundarios y favoreciendo su obstrucción.

La clasificación anatómica distingue la disección aórtica tipo A, la más común y peligrosa, localizada en la aorta ascendente con posible extensión hasta el abdomen, y la disección aórtica tipo B, en la aorta descendente, también con potencial de progresión abdominal. Desde el punto de vista temporal, se diferencia la disección aórtica aguda, con síntomas en menos de 8 días; la subaguda, entre 8 y 30 días; y la crónica, cuando el curso clínico se prolonga más allá de 30 días.

Los síntomas presentan variabilidad y se confunden con otras afecciones cardiacas. El dolor torácico súbito, intenso y lacerante, de localización anterior en el tipo A o dorsal en el tipo B, constituye el signo más frecuente. Otros síntomas incluyen síncope, dolor abdominal agudo, disnea, pulso débil en un lado del cuerpo, déficit neurológicos focales como debilidad, parálisis, alteraciones visuales, dificultad para hablar, así como dolor en extremidades inferiores con limitación funcional.

Los factores de riesgo incluyen la edad comprendida entre los 40 y los 70 años, el sexo masculino, el embarazo y el puerperio, el tabaquismo, la apnea obstructiva del sueño y las enfermedades inflamatorias con vasculitis que predisponen a aneurismas.

El abordaje clínico corresponde a especialistas en Unidades de Riesgo Cardiovascular y Cirugía Cardiovascular. El diagnóstico inicial se fundamenta en antecedentes de hipertensión o enfermedades del tejido conectivo, dolor torácico súbito e intenso y hallazgos clínicos como soplos cardiacos o asimetría de pulsos periféricos. Las pruebas diagnósticas incluyen radiografía de tórax, que revela ensanchamiento de la aorta, y técnicas de imagen avanzadas como ecocardiograma, tomografía computarizada o resonancia magnética, que identifican el colgajo de disección separando los dos canales aórticos.

El tratamiento debe iniciarse de urgencia en unidades de cuidados intensivos. El manejo farmacológico con betabloqueantes o bloqueantes de los canales de calcio reduce la presión arterial y la frecuencia cardiaca, limitando la progresión de la disección y aliviando el dolor torácico. En la disección aórtica tipo A, la cirugía consiste en resección de la porción afectada, cierre del desgarro y reconstrucción con prótesis sintética, con reparación o sustitución valvular si existe insuficiencia aórtica. En la disección tipo B, la técnica de elección es la implantación de una endoprótesis intravascular cubierta, que estabiliza el flujo sanguíneo en el segmento dañado.

Este cuadro clínico, infrecuente pero altamente letal, mantiene a la disección aórtica como una de las urgencias cardiovasculares más desafiantes para la medicina contemporánea.

D.E.

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Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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