El embarazo de las adolescentes en México

Uno de cada seis nacimientos en el país, ocurre en
mujeres menores de 19 años. El embarazo en la adolescencia se considera
desde el punto de vista médico y social como una situación de riesgo
para la salud y el desarrollo personal de la madre, su hijo o hija y su
pareja. Aunque no se tienen cifras fidedignas, se estima que un gran
porcentaje de los nacimientos que ocurren en menores de edad son
embarazos no planeados y probablemente no deseados. Aun cuando los
adolescentes tienen información sobre los métodos anticonceptivos y su
forma de uso, solo la mitad de los jóvenes sexualmente activos usa
algún tipo de anticonceptivo.

Por otra parte la demanda insatisfecha de
anticoncepción es mucho mayor en la población adolescente que en
cualquier otro grupo etario. Para poder aprovechar el momento histórico
que vive el país, donde un gran porcentaje de su población es gente
joven con potencial de desarrollo social y económico, es indispensable
que se aumente la edad al primer embarazo, que aumente el intervalo
entre los embarazos, que se incremente la oferta de métodos
anticonceptivos a la población adolescente y que se promuevan de manera
decidida los derechos sexuales y reproductivos de toda la población y
de los adolescentes en particular.

La población adolescente de México representa un
quinto de la población en el país, lo que supone la oportunidad de
desarrollo social y económico que garantice el crecimiento sustentable
de la nación. Para que se cumpla este supuesto es indispensable que el
capital humano se prepare tanto en el aspecto académico como en el
humanista. La adolescencia es una etapa de la vida de grandes
oportunidades pero también es altamente vulnerable, las decisiones
sobre la conducta sexual y reproductiva son trascendentes para el
desarrollo futuro de los individuos, de sus hijos e hijas y de sus
parejas. El embarazo no planeado es una de las amenazas para el
desarrollo integral de los y las adolescentes, ya que esta situación no
esperada puede poner en peligro la salud de la mujer y retrasar o
suspender los procesos de capacitación para la vida y para el trabajo
productivo. Si bien el ejercicio de la sexualidad es un derecho humano,
este debe de hacerse con responsabilidad para uno mismo, la pareja y
los hijos presentes y futuros. En este artículo se describen las
características socio-demográficas de la población adolescente de
México, sus relaciones de pareja, el ejercicio de la sexualidad y sus
consecuencias. Todo esto se analiza con un enfoque de salud, y tomando
como base los datos más recientes de encuestas y proyecciones
socio-demográficas.

¿Que es la adolescencia?

Los adolescentes y los jóvenes son dos términos
que se emplean en forma indistinta para denominar en forma coloquial a
las personas que han dejado de ser infantes, pero que aún no alcanzan
la edad adulta. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud,1 los
adolescentes son personas que están en el grupo de edad de 10 a 19
años, y los jóvenes comprenden las edades de 10 a 24 años. Se estima
que hay 1,200 millones de adolescentes y 1,700 millones de jóvenes en
el mundo. El término adolescente en el contexto social es interpretado
de forma diferente por las diversas sociedades. En general se considera
que la adolescencia es la etapa de transición entre la niñez y la edad
adulta, comprendida entre los 10 y 19 años, durante la cual se presenta
la madurez sexual. Comúnmente se hace referencia a la adolescencia como
el periodo de ajuste psicosocial del individuo en su paso de niño a
adulto y se aplica el término pubertad para definir los cambios
correspondientes al crecimiento y maduración sexual.

La adolescencia es un período de grandes
oportunidades y de grandes riesgos. En el contexto social y de salud,
se considera como una etapa donde los individuos son altamente
vulnerables.

Los adolescentes y los jóvenes no son un grupo
homogéneo, sus expectativas y necesidades varían de manera importante
por razones de edad, sexo, estado civil, y clase social.

Aspectos sociodemográficos de los adolescentes en México

La población adolescente de México se duplicó en
términos porcentuales en los últimos 30 años. En 1970 representaba 11.4
por ciento de la población nacional; hoy representa 21.3 por ciento.
Entre 2000 y 2020 el grupo de edad más grande de la población será el
de 10 a 19 años.2

Los más de 20 millones de adolescentes y jóvenes en
México, harán decisiones y transiciones que en buena medida
determinarán el curso de sus vidas, y en esa circunstancia el futuro
del país dependerá de las oportunidades de desarrollo personal que se
les abran. Las situaciones que influyen en la vida futura de los/las
adolescentes son:

  • Abandonar o continuar en la escuela
  • Acceder a una fuente de empleo remunerada
  • El inicio de las relaciones sexuales
  • Abandonar el hogar familiar
  • Casarse o unirse y,
  • Tener el primer hijo

La mitad de los jóvenes y adolescentes (49.9%) se
concentran en solo siete de las 32 entidades federativas: Estado de
México (13.3%), Distrito Federal (8.4%), Veracruz (7.0%), Jalisco
(6.6%), Puebla (5.1%), Guanajuato (5.1%) y Michoacán (4.4%). En el
grupo de edad de 15 a 24 años, 74 % viven en áreas urbanas y el 26 %
viven en áreas rurales.3

La presente generación adolescente tiene acceso a
más y mejores oportunidades de desarrollo que las generaciones previas,
el perfil social es más urbano y ha aumentado el nivel promedio de
escolaridad. Más de la mitad (59%) ha completado la educación
secundaria, lo que significa mayor capacidad para acceder a la
información y a la tecnología moderna, una mayor socialización entre
los géneros y un cambio en los patrones de relación entre hombres y
mujeres.

Sin embargo a pesar de estos cambios, el nivel
educativo sigue siendo bajo en comparación con las exigencias de
calificación en el mercado de trabajo. En el medio rural la situación
es menos favorable para los jóvenes, en el campo los hombres abandonan
la escuela alrededor de los 15 años, mientras que las mujeres lo hacen
a los 14 años.3

La mayoría de los adolescentes son personas solteras
(97% de los hombres y 93% de las mujeres) aunque se estima que cerca de
cinco millones están casados o viven en unión libre y poco más de
240,000 cuenta en su haber con una unión disuelta.4 El grupo que inicia
la vida marital más tempranamente es el de las mujeres residentes en
localidades rurales; en las edades de 15 a 19 años una de cada cinco
está casada o unida.

Las relaciones de pareja en los adolescentes y jóvenes

El noviazgo como experiencia emocional ocurre por
primera vez prácticamente en todos los casos antes de los 20 años de
edad, principalmente entre los 15 y los 19 años. Con referencia a los
condicionantes para iniciar una relación de pareja, la mayoría busca en
la experiencia de noviazgo alguien a quien amar y con quien compartir
sentimientos, y solo un pequeño porcentaje piensa en casarse o en
formar una familia. El lugar tan importante que ocupan los sentimientos
románticos se expresa en los temas de conversación entre las parejas de
novios, ya que prefieren platicar sobre su relación y sentimientos, o
de la familia, más que de los estudios, el trabajo, el sexo, la
política o la religión. La gran mayoría de los jóvenes consienten que
en las relaciones de pareja es permitido tener un acercamiento físico,
compartiendo cualquier tipo de caricias, pero solo un 11 % opinó que se
puede llegar a las relaciones sexuales.4

Aproximadamente un tercio de los jóvenes (31%) están
casados o viven en pareja. De los jóvenes que se declaran casados o
unidos, el 53 % inició su unión entre los 15 y los 19 años de edad
(Figura 1).4

Figura 1. Sexualidad en los adolescentes y jóvenes en México. A) Edad a la Primera Unión

Figura 1. Sexualidad en los adolescentes y jóvenes en México. A) Edad a la Primera Unión

Figura 1. Sexualidad en los adolescentes y jóvenes en México. B) Edad de inicio de la Actividad

Figura 1. Sexualidad en los adolescentes y jóvenes en México. B) Edad de inicio de la Actividad


Sexualidad en los adolescentes y jóvenes

El inicio de la vida sexual es un acontecimiento
que influye de una manera muy importante la vida de las y los jóvenes.
Particularmente, entre las mujeres, la secuencia unión-actividad
sexual-reproducción no siempre sigue este orden, pero si es
determinante para el desarrollo futuro de la adolescente la secuencia y
el calendario en que ocurren.

En los grupos sociales con mayores carencias, el
inicio de la vida sexual responde en mayor medida a patrones de
nupcialidad temprana, por lo que ambos eventos suelen ocurrir casi
simultáneamente. La experiencia con menores niveles de escolaridad
indica que alrededor de los 18 años se unen en pareja e inician su vida
sexual y tan sólo un año después experimentan el nacimiento del primer
hijo (19 años).4

Un poco más de la mitad de los jóvenes (55%)
refieren que ya han tenido relaciones sexuales, y su edad de inicio se
encontró en el rango de 15 a 19 años. La primera relación sexual
ocurrió en su gran mayoría en un alto porcentaje con una pareja
sentimental, novio(a), o esposo(a)4 y este dato es congruente con
respecto al número de parejas sexuales. La gran mayoría refiere haber
tenido solo una pareja en el último año y menos de un 20 % han tenido
más de dos compañeros (as) sexuales. La actividad sexual analizada como
frecuencia de contactos en los últimos tres meses indicó que en cuanto
a la frecuencia con que han tenido relaciones sexuales en los últimos
tres meses, cuatro de cada diez jóvenes tienen actividad sexual entre
una y tres veces por semana, aproximadamente un tercio tienen
relaciones de una a tres veces en el mes, y aproximadamente casi una
cuarta parte de los jóvenes declaró no haber tenido relaciones durante
el último mes (Figura 2).4

Figura 2. Sexualidad en los adolescentes y jóvenes en México. B) Frecuencia de Relaciones

Figura 2. Sexualidad en los adolescentes y jóvenes en México. B) Frecuencia de Relaciones

 

En las prácticas para evitar un embarazo no planeado
es donde se aprecia una incongruencia entre el conocimiento de los
métodos anticonceptivos y su uso práctico. A pesar de declarar que no
se busca el embarazo, solo la mitad de los jóvenes sexualmente activos
utilizan algún tipo de métodos anticonceptivo. La edad de inicio de uso
de algún método anticonceptivo es entre los 15 y 19 años para más de la
mitad de los jóvenes, a la edad de 24 años prácticamente todos los
jóvenes sexualmente activos están utilizando algún método
anticonceptivo. Los métodos más comúnmente usados son el condón y el
dispositivo intrauterino (Figura 3).4,5

Figura 3. Uso de métodos anticonceptivos en los adolescentes y jóvenes en México. B) Mezcla de Métodos.

Figura 3. Uso de métodos anticonceptivos en los adolescentes y jóvenes en México. B) Mezcla de Métodos.

 

No obstante que la prevalencia de uso de
anticonceptivos entre mujeres adolescentes unidas se incrementó de 30%
en 1987 a 48.8% en el año 2000, sigue siendo la más baja con respecto a
los otros grupos de edad y significativamente menor en comparación con
el total de las mujeres unidas.3

Esta es una de las características distintivas de la
población adolescente y pone de manifiesto que las estrategias para
hacer llegar los métodos anticonceptivos a este segmento de la
población no han sido del todo exitosas (Figura 4).

Adicionalmente, la demanda insatisfecha de métodos
anticonceptivos entre las mujeres unidas de 15 a 19 años es la más alta
de todos los grupos de edad y representa más del doble con respecto al
valor estimado para todas las mujeres. De acuerdo a las estimaciones
hechas por el Consejo Nacional de Población (CONAPO) en 1997, el
porcentaje de las adolescentes unidas de 15 a 19 años que no pudo
obtener un método anticonceptivo a pesar de su deseo manifiesto de
evitar el embarazo fue del 26.7 %; esta cifra contrasta con la obtenida
para el grupo de mujeres unidas de 15 a 49 años, donde el porcentaje
estimado fue de 12.1%.

Se estima que durante el año 2000 ocurrieron en el
país cerca de 366 mil nacimientos de madres de 15 a 19 años, lo que
representa el 17% del total de nacimientos y una tasa específica de
fecundidad de 70.1 por mil mujeres de ese grupo de edad. A pesar de que
durante los últimos seis años el número de nacimientos se redujo en
poco más del 10%, la prevención del embarazo no planeado en las
adolescentes continúa siendo un desafío prioritario en salud
reproductiva (Cuadro I).

Cuadro I. Fecundidad en la población adolescente de 15 a 19 años, 1990-2000.

* Por 1,000 mujeres de 15 a 19 años. Fuente: Estimación del CONAPO en base a las Encuestas Nacionales Sociodemográficas

Muerte materna en adolescentes

Durante el año 2000 se registraron 180 muertes
maternas en mujeres adolescentes, lo que representa la cuarta causa de
muerte en mujeres de este grupo de edad.6 Estos datos revelan la
necesidad de adecuar los servicios de salud reproductiva y los métodos
de prevención de los embarazos no planeados a las características y
necesidades propias de este grupo de la población.

El inicio temprano de la actividad sexual, las
conductas de riesgo, el deterioro del tejido social y la falta de
servicios apropiados para los adolescentes propician las infecciones de
transmisión sexual, incluido el SIDA y los embarazos no planeados. Las
madres adolescentes son responsables del 10% de los partos en el mundo,
pero no todos esos embarazos son indeseados. Muchas de las adolescentes
casadas se embarazan porque quieren formar una familia. En algunas
comunidades las mujeres jóvenes solteras ven la maternidad como una
forma de subir en el estatus social y ganar reconocimiento como
adultas, o creen que les ayudará a mantener una relación estable con el
padre del niño/a. En grupos sociales tradicionales se le da un gran
valor a la fertilidad, y la falta de hijos pueden llevar al marido o
compañero a abandonar el hogar o al divorcio. Por tanto, algunas
mujeres jóvenes se embarazan antes de casarse para probar que son
fértiles, mientras que algunas adolescentes recién casadas garantizan
su seguridad concibiendo un hijo lo antes posible.

La procreación en la población adolescente

Los jóvenes que han logrado un embarazo
representan aproximadamente el 35% de la población, y para más de la
mitad de ellos y ellas, el primer evento ocurrió entre los 15 y 19 años
de edad.4 De acuerdo a las características económicas y sociales de ese
grupo de edad, el arribo del primer descendiente no sucede en las
mejores condiciones de desarrollo personal (Figura 5).
Figura 5. Fecundidad en los adolescentes y jóvenes en México. Edad al Primer Embarazo.

Figura 5. Fecundidad en los adolescentes y jóvenes en México. Edad al Primer Embarazo.

 

Los ideales reproductivos de los jóvenes indican que
la mayoría desearía tener entre uno y tres hijos independientemente de
los condicionantes para la procreación y que la edad ideal para iniciar
la procreación es en términos generales mayor que a la que ocurre el
primer embarazo. Esta disociación entre la realidad y los ideales
reproductivos es uno de los indicadores que permite evaluar el impacto
de las campañas de información, educación y comunicación que produce el
sector público.

Embarazo no planeado en los adolescentes

El embarazo no planeado en los adolescentes es el
producto de la falta de información sobre los anticonceptivos, el sexo
sin protección, la falla anticonceptiva o el uso incorrecto de
anticonceptivo. Se asocia también a prácticas de riesgo como el
alcoholismo y la drogadicción.7

Independientemente de ser deseado o no, el embarazo
en las adolescentes puede poner en riesgo la vida de la madre. Según la
OMS, la edad más segura para el embarazo es de los 20 a los 24 años de
edad.8

Algunas de las razones médicas para evitar el
embarazo en menores de 18 años, es que no se ha completado el
desarrollo óseo y no se ha alcanzado la masa mineral máxima, así como
la relativa inmadurez del canal del parto.910 La mortalidad relacionada con el embarazo
y el parto es de dos a cinco veces más alta entre las mujeres menores
de 18 años de edad que entre las de 20 a 29 años de edad.11
Entre las
complicaciones más frecuentes en los embarazos de adolescentes están la
anemia, las infecciones bacterianas graves, el parto prematuro, el
parto obstruido y prolongado, la desproporción céfalo-pélvica, la
muerte fetal y la formación de fístulas recto-vaginales o
cisto-vaginales.

Las adolescentes recurren al aborto por razones
tales como el temor, la vergüenza y la desesperación por no sentirse
capaces de cuidar un bebé o no saber como podrán continuar su
educación. Las adolescentes tienen mayor probabilidad que las mujeres
adultas de tener un aborto en una etapa tardía, cuando corren mayores
riesgos. Debido al estigma asociado con el embarazo fuera del
matrimonio y el aborto, las adolescentes muchas veces no procuran
abortos legales y seguros.12

Conclusiones

Hablar de sexualidad no es equivalente a coito y
reproducción, no significa la descarga del impulso sexual, tampoco se
refiere al impulso sexual aislado, ni únicamente a la expresión social
de la masculinidad o feminidad. Sexualidad es la expresión integral del
ser humano en función de su sexo vinculado a los procesos biológicos,
psicológicos, sociales y culturales. Sexualidad y reproducción se
encuentran unidos a las condiciones culturales que determinan los roles
que han de jugar los hombres y las mujeres. En otras palabras,
sexualidad es la manera como piensan, sienten y actúan hombres y
mujeres en función de los patrones culturales de la sociedad a la cual
pertenecen.13

Hasta antes de la pubertad, los miembros de cada
sexo se asocian preferentemente con personas de su propio sexo, y estas
relaciones sirven de modelo de identificación. Con la pubertad, la
actividad hormonal genera un decidido interés hacia los miembros del
sexo opuesto, lo cual señala el inicio de la sexualidad adulta. Hacia
finales de la adolescencia los grupos conformados por individuos del
mismo sexo tienden a disolverse, para dar paso a relaciones de pareja.
Los/las jóvenes que hasta ese momento no han conseguido emparejarse
(aunque sea de manera temporal), podrán sentirse presionados a buscar
pareja con la finalidad de no sentir rechazo o crítica a su situación
de soltería.

Identificar la manera de cómo se perciben hombres y
mujeres en el seno de una sociedad es básico para el éxito de un
programa de salud sexual. Un mismo hecho como la reproducción, el acto
sexual, la elección de pareja, el matrimonio y la anticoncepción,
tienen referencias culturales e implicaciones distintas para ambos. Por
lo tanto, requieren ser abordados en función de esa percepción, previa
investigación de la situación cultural y personal de cada joven, y no a
partir de estereotipos o programas rígidamente definidos.

La actividad sexual real muestra diferencias entre
hombres y mujeres. Ambos son capaces de experimentar deseo y
excitación, sin embargo, a través de mitos, tabúes o el género, algunas
mujeres se cohíben a la vida sexual activa mientras no estén casadas o
mantengan una relación afectiva, en tanto que los jóvenes la realizan
con mayor libertad y tolerancia.14 Postergar la unión y la
reproducción permite alargar la etapa en la que los jóvenes se preparan
y maduran, lo que brinda a las personas claras ventajas para su
desarrollo personal en las etapas posteriores de sus vidas.

Para mantener una adecuada salud sexual y
reproductiva en la adolescencia, se requiere el cumplimiento de las
siguientes condiciones: Incrementar la edad a la que se tiene el primer
hijo(a), aumentar el intervalo entre embarazos a por los menos 36
meses, adoptar un método moderno de planificación familiar, la
prevención de enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA,
y la atención del embarazo y parto por personal de salud capacitado.


Acerca Redacción

Equipo de redacción de la red de Mundodehoy.com, LaSalud.mx y Oncologia.mx

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